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El Juego de la Perversión

Revisado por admin On Octubre - 4 - 2009

Tomé el brazo derecho de Jorge, y por la fuerza lo obligué a ponerlo tras su espalda y Mariana amarró en su muñeca el extremo de una de las correas. Se notaba en su cara la discordancia que había en su interior, entre la tremenda excitación que sentía amarrando a su esposo y cumpliendo con cada una de mis órdenes, y la vergüenza y desazón que experimentaba cada vez que recordaba que lo amarraba para que yo lo violara. Hicimos lo mismo con el brazo izquierdo de Jorge y este quedó totalmente atado a mi merced. Lo senté en el sillón y lo miré fijamente, me erigí y le mostré mi monstruo duro, erecto y pidiendo pelea. Lo sobé en su cara, se lo rocé desde la frente hasta su barbilla, pasando sobre su nariz y labios, luego lo tomé del pelo y le planté un beso profundo, no sé por qué, creo que por excitación. él me correspondió.

•Te has portado muy mal perro… te mereces un castigo…
•…,… – no me respondió, solo me miraba fijamente con los ojos encendidos y la respiración acelerada. Su pene empezaba a retomar forma por tercera vez.
•¿Qué quieres que te haga?
•…,…
•Te hice una pregunta cerote… ¡contestame! – y zap, le trabé una bofetada sobre la cara.
•Lo… lo… lo que usted quiera… amo…
•¿Oíste Mariana? El fue el que me lo pidió… y tú preocupada… – me reí. Lo levanté de las piernas y lo coloqué en el borde del sillón totalmente abierto, listo para mi. Aura María tomó el vaso y lo retiró para evitar que se derramara, Mariana me miraba arrodillada, con esa mezcla de excitación y tristeza que tenía su mirada. – Aura, chupale la paloma a Fredi y tú Mariana, lamele la chocha… y pasame otra pita.
Aura se arrodilló frente a Fredi y se la chupó, acariciándose los senos mientras Mariana fue por otra correa y me la dio, luego se acostó en el suelo y permitió que Aura María descendiera su chorreante sexo hasta sentarse sobre su cara. Se escuchaban sonidos de chapoteos y chupadas mojadas por toda la habitación, Fredi tenía los ojos trabados de tanto placer, pues seguía meneando el pepino entre su culo. Mariana lamía y succionaba esa vulva enrojecida y se bebía los néctares que manaba. Y yo, amarré los huevos y el pene de Jorge con la pita, lo apreté, y lo atravesé con mi madero de un solo golpe.

•¡¡¡¡AAAAGHHHHH!!!! ¡¡¡¡AAAAGHHHHH!!!! ¡¡¡¡ME VAS A ROMPER TODO!!!! ¡¡¡¡AAAAGHHHHH!!!! ¡piedad amo!… ¡se lo ruego!… ¡¡¡¡PIEDAD!!!! – gritaba el infeliz en mis manos, siendo partido por la mitad por mi largo pepino de carne caliente.
No le tuve la compasión, lo empalé hasta el cansancio mirando atentamente como mi verga entraba dentro de su dilatado ano, cómo sus huevos apretados por la pita se estremecían, cómo su pene enrojecido (casi morado) a punto de explotar se bamboleaba como un salchichón. Miraba extasiado cómo ese hermoso palo entraba y salía a 1000 por hora de su ano perforado, centímetro a centímetro, y cómo este se dilataba más para poder recibirme, estaba muy, pero muy caliente. Del otro lado Aura gemía y experimentaba ruidosamente el orgasmo al que la linda Mariana la arrastraba, sin dejar un momento de chuparle la verga a Fredi, que también parecía cerca. Les dije que cambiaran, y ahora fue Mariana la que sentó su lindo y delicado sexo sobre lo calientes labios de mi hermana, que se seguía acariciando y amasando sus gigantescas tetas y Fredi parecía estar desesperado por terminar.

Yo también estaba desesperado, pero antes tenía que hacerlo Jorge. Al solo desamarrar la pita que tenía alrededor de su pene y huevos, este estalló en un fuerte orgasmo. No entendía cómo podía tener todavía algo en los huevos después de todo lo que le habíamos hecho. Gimió y convulsionó del placer que sentía, cayendo los últimos chorros de semen que le quedaban sobre su vientre.

•¡¡¡¡AAHHHHHH!!!! ¡¡¡¡AAHHHHHH!!!! ¡¡¡¡AAHHHHHH!!!! ¡¡¡¡QUÉ PLACEEEEEERRRRRRR!!!!
•¡AHORA RECIBÍ EL MÍO PERRO SUCIO! ¡¡¡¡AAHHHHHH!!!! – eyaculé sobre él inmediatamente después. Mis largos y por tanto tiempo guardados chorros se estrellaron en su cara, cuello, pecho y vientre. Eran manantiales de espesa leche que resbalaban lentamente sobre su piel – ¡Fredi!… ¡¡ha!! ¡¡ha!! ¡¡ha!! – dije jadeando – quiero que eyacule… ¡¡ha!! ¡¡ha!!… en su cara.
Fredi se acercó a Jorge sodomizándose con el pepino, Mariana lo pajeaba vigorosamente y la apuntó hacia la boca de su marido en cuanto sintió las pulsaciones y este recibió la crema blanca de mi hermano con la boca abierta, tampoco esperaba que le quedara mucho semen a Fredi. Mariana gemía a la par de Fredi con la lengua húmeda de Aura metida adentro y arrancándole un fuerte orgasmo desde su clítoris.

•¡¡¡¡AAGGHH!!!! ¡¡¡¡AAGGHH!!!! ¡¡¡¡AAGGHH!!!! – gritaba Fredi.
•¡¡¡¡OH POR DÍOS!!!! ¡¡¡¡AAGGHH!!!! ¡¡¡¡QUÉ PLACER!!!! – gritaba Mariana.
En cuanto Mariana hubo exprimido la última gota de semen del pene de Fredi, jalé a Jorge de los pies y lo tiré al suelo. Me quedé un momento observándolo, se relamía el semen de sus labios y saboreaba el que ya tenía en su boca, su cara, cuello, pecho y vientre brillaban de sudor y de esperma, su paloma descansaba inerte y flácida y su ano se encontraba dilatadísimo, enrojecido y muy irritado. Estaba lastimado, pero la cara de placer y satisfacción no se la quitaba nadie.

•Pasame el vaso de semen. – ordene a Aura. Ella me lo pasó de inmediato, todos me miraban expectantes. – Mariana, arrodillate a la izquierda de este animal, Aura, tu a la derecha. Fredi, en el centro, frente a su sexo. – todos obedecieron sin rechistar.
Levanté el vaso y lo volqué poco a poco, una gota grande cayó dejando una larga liga desde el vaso y terminó sobre el pene de Jorge. Luego lancé una mirada pervertida a Fredi, que comprendió de inmediato y se puso a lamer ávidamente esa gota. Seguí vertiendo el semen por el cuerpo del esposo de mi prima, ella y mi hermana hicieron lo mismo que Fredi y pronto mis 3 perras estaban lamiendo vorazmente el esperma del cuerpo de Jorge. Pasaban sus lenguas sobre su piel mojada recogiendo todo lo que podían de esa leche sabrosa y deliciosa. Terminé de derramar el contenido y agarré a Mariana del pelo y le dejé caer un buen poco en su boca, luego a Fredi y a Aura.

¡Alucinante, una verdadera orgía de semen y sudor! Perdieron el control completamente, pronto no solo lo lamían, sino restregaban sus rostros con su cuerpo. Aura María pasaba sus grandes senos por encima de el y se los llevaba a su boca, Jorge los saboreaba con locura. Luego mi hermana se los chupaba. Fredi terminó haciéndole una mamada, saboreando ese pene como si fuese el último pene del mundo y Mariana besaba a su marido y se restregaba con el, embadurnándose toda.

Por mi parte me senté en una silla y los veía desde allí, más impresionado y preocupado que excitado. ¿Por qué les tuve que hablar de ese juego? ¿Por qué tuve que aceptar jugarlo con ellos? Y todo lo que pasó, ¿fue porque ellos ya tenían ese pervertido instinto en su interior, o fue acaso el poder oculto y misterioso de ese juego? Lo cierto es que no era la primera vez que ocurría esto, no, como ya les había dicho, mi mejor amiga de mi juventud también sucumbió ante el.

Ahora ellos estaban copulando frenéticamente, Aura se subió sobre Jorge y lo montó, Fredi detrás de ella la penetró anal mente. Aura subía y bajaba violentamente sobre Jorge y mi hermano le daba durísimo por el culo, gemían y jadeaban ruidosamente todo su placer. Mariana me tía su cara entre los genitales de Fredi y de su marido, chupándoles los huevos a los 2. Y yo, pensativo, imaginé el futuro que se asomaba a la vuelta con cierto pesimismo. Piensen: sometí y me cogí a mi hermano, a mi hermana, a mi prima y a su esposo. Les metí un pepino entre el culo a todos y todos terminaron llamándome amo, ya nada podía ser igual, nada.

Mariana, al parecer, se sintió marginada del grupo y se acercó gateando hasta donde yo estaba, sus ojos brillaban mojados, pero en su cara se dibujaba un gesto de felicidad. Muy respetuosamente se acercó al pié de mi gran trozo y me pidió permiso para besarlo con la miraba. La autoricé y ella comenzó a darme una mamada, cerré los ojos y me dejé llevar. ¿Para qué detener todo ahora, cuando ya todo estaba hecho?

Amanecimos ese día en la sala, Jorge estaba tirado en el suelo boca arriba, Fredi yacía a su lado, pero al revés, Aura estaba recostada contra una pared, con el sexo abierto y Mariana durmió junto a mí luego de cogérmela como un salvaje casi toda la noche, su sexo estaba igualmente abierto y su ano muy dilatado. Todos estábamos pegosteados de semen y fluidos, había sido una orgía de dimensiones épicas. Caí dormido por el agotamiento, pero en realidad no dormí bien, ahora el futuro aparecía extraño, lleno de incertidumbre y con nada claro. Pensaba en Daike, mi esposa, en mi familia y en las familias de ellos. ¿Qué nos deparaba la vida de este punto en adelante?

. . . . .

Salí del salón antes de terminar mi período de clases, además de ser el director también imparto y superviso el seminario y el temario que mis alumnos deben realizar para poder graduarse. Les dejé una tarea y luego salí y me fui a mi oficina, ya llevaba 2 días así, con ganas de nada, apagado y apático, después de lo que pasó en mi casa con el dichoso jueguito, ya nada me parecía lo mismo.

Al terminar la jornada subí a mi pick-up y emprendí el camino de regreso, recordé que tenía que llevar algo a casa. Paré en una tienda agropecuaria y compré dos gruesos collares de cuero y una cadena, luego seguí con mi camino. Mientras manejaba pensaba en mi presente, Fredi, Aura María, Jorge y Mariana eran ahora mis esclavos sexuales sin remedio, me pertenecen y hacen y les hago lo que yo deseo. Es su maldición y su bendición, la jaula en la que cayeron y de la que nunca podrán escapar, pues aunque quieran, nunca moverán ni un dedo para salir, pues no quieren.

Para mi, sin embargo, ser un amo es más bien una maldición, no tiene nada de ventajoso, pues al depender ellos tanto de mi tengo que velar por su bienestar. Por ejemplo, Aura casi dejó su puesto trabajo, muy bien remunerado, en la Cervecería Nacional. Ella tiene el título de administradora y siempre fue eficiente, por ello nadie comprendió nunca el porqué de su renuncia tan súbita. Se me apareció un sábado en mi casa de Cobán diciéndome que quería pasar a ser mi perra a tiempo completo, claro, yo no lo permití. Al final recuperó su trabajo, con un mejor puesto y mejor pagado, pues en la empresa creyeron que ella se iba con la competencia porque no la dejaban crecer.

Pero igual pasa casi todos los fines de semana conmigo en Cobán, como mi amante, esclava y puta a tiempo completo. Afuera, el mundo me ve como un hermano modelo que tiene una relación muy cercana con su hermana, madre soltera de una niña encantadora, adentro de la casa, hago con ella lo que se me da la gana y la trato como el juguete de sexo que ahora es.

Esa tarde, al llegar a mi casa, lo primero que vi fue a mi sobrina Vicky, una hermosa e inocente niña de 7 años, abriéndome desde adentro, muy feliz y alegre.

•¡Hola nena!, ¿qué tal te fue en el colegio?
•Bien, bien tío… la maestra me puso una estrellita.
•¡Te felicito nena! ¿Y tú mami?
•En la cocina. – le di un beso en la mejilla y la dejé viendo a Barney el Dinosaurio.
Me dirigí a la cocina, allí encontré a mi hermana, vestida con una bata celeste, mía, imaginé que no llevaba nada debajo. En cuanto me vio saqué uno de los collares que compré y lo agité en el aire, ella lo vio y sonrió pícaramente.

•Amo, viene caliente.
•Si… – le dije, y ella se abrió la bata para mi. Efectiva mente estaba desnuda, sobre sus chichotas aun tenía escrito varios letreros que decían “perra sucia”, “puerca asquerosa”, “cosa sucia”, “juguete de sexo”, etc., que le escribí anoche – aquí no mujer, allí está tu hija…
Me tomó de la mano y nos dirigimos a mi habitación, allí, luego de cerrar con llave, se quitó la bata y se arrodilló a esperar a que me abriera el zipper y sacara mi macana lista para la guerra. La tomó en sus manos y se la llevó a la boca, dándome una buena mamada. Tras unos minutos le coloqué el collar y la puse de pié jalándola de el violentamente, le estampé un beso profundo y la lleve, casi a rastras a mi cama, Aura se dejaba como una perra mansa, le gusta que la trate con rudeza. La tiré en el lecho de un empujón y me senté sobre sus senos, ella volvió a tomar mi pene en su boca.

Y… bueno, ¿qué más quieren saber, si ya se imaginan lo que pasó en mi cama? Me cogí a Aura por el culo por un buen rato, la puse en 4 después de pegarle una buen motada en la posición del misionero y perforarle como quise su vagina. Le ensarté con fuerza la verga y la sujeté del collar y le di con violencia, era un espectáculo ver sus senos mecerse frenéticamente al compás de mis fuertes golpes de cadera. Tuve que poner el radio de mi cuarto para acallar los desgarradores gemidos que de su garganta salían.

•¡¡¡¡AAAARRRGHHHHH!!!! ¡¡¡¡AAAARRRGHHHHH!!!! ¡¡¡¡ME PARTÍS!!!! ¡¡¡¡ME PARTÍS!!!! ¡¡¡¡AAAAGHHH!!!! – Aura María alcanzó el clímax solo con la sodomización y casi se desmaya, luego la puse en el suelo y llené con mi semen sus gigantes senos.
Pues bien amigos, así es mi vida ahora, me cojo a mis esclavos cuando quiero y como quiero. Aura se mantiene húmeda todo el tiempo, siempre está lista para el sexo y se me entrega en cuanto yo lo deseo. Mariana disfruta de ser dominada, pero no con tanta violencia como su prima, no. Ella es más de ponerla a hacer cosas que no quiere, de que las haga por su voluntad, pero en contra de ella. Se que parece una contradicción, pero no lo es una vez que se analiza. Ella se muere por se sometida y dominada, pero la conciencia la remuerde por eso. Por lo tanto, necesita sentir que realmente no tenía opción alguna de donde escoger.

Ella y Jorge me dan un gran placer y son una fuente inacabable de diversión para mí. Una de las cosas que más me gusta es la siguiente: pongo a Mariana boca arriba sobre la cama, con las manos atadas o esposadas, coloco a Jorge luego sobre ella, con su pene en su boca y los pongo a hacer un 69. Cuando van por la mitad penetro al marido por el culo y lo empiezo a sodomizar con lujo de fuerza y rudeza, sin permitirle sacar la cara de las partes de su esposa. Así, cada vez que yo le hundo la verga con fuerza por el culo, el entierra la suya entre la boca y garganta de su desesperada esposa, que siente que se ahoga. El termina en su boca, y yo en la boca de el, y por último los pongo a besarse apasionadamente y que jueguen con el semen en sus bocas.

Fredi también es de mi propiedad, a el no lo veo tanto pues su esposa ve extraño que viaje tanto a Cobán. Pero cada vez que lo encuentro, le rompo su culito como un desesperado, como si fuese el último culo del mundo. La última vez me visitó un fin de semana completo, y lo mantuve amarrado y con un grueso pepino entre el culo los 2 días. Solo se lo sacaba para cogerlo yo. Y tampoco he dejado por un lado los juegos y desafíos del juego, no. La vez pasada les puse el desafío a Jorge y a Fredi de hacerse coger por un hombre distinto cada noche, durante 5 días. ¡Y lo cumplieron!

Yo he terminado aceptando todo esto, ¿qué más me quedaba? No pude cerrarle la puerta en la cara a mi hermano la quinta vez que llegó de rodillas a suplicarme que lo sodomizara, con un pepino en sus manos. Y tampoco le pude cerrar la entrada a mi casa a Aura María el día que llegó con su pequeña, luego de dejar su casa, su trabajo, todo, solo para irse conmigo a Cobán y convertirse en mi esclava y puta a tiempo completo. Yo tampoco me podía echar para atrás. Porque eso si, no los quiero solo como mis esclavos y mantenerlos atados como perras todo el santo día, no, quiero que tengan una vida lo más cercano posible a la normalidad, siempre con la remota esperanza que algún día, alguno de ellos me diga “mira Guayo, asta aquí”.

Mi vida no ha vuelto a ser la misma, ahora soy su amo aunque no quiera. Ellos dependen de mí aunque yo no quiera. Y esto no se ha quedado solo con mi hermana y su nena, mi hermano, mi prima y su esposo, pero lo que hice después con otros parientes, es tema aparte. Es parte de este juego enfermo del que no se puede escapar… el juego de la perversión.

 

Fuente: Garganta de Cuero

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Relato erótico de marta y pandora

Revisado por admin On Octubre - 3 - 2009

dos chicas xxxMarta y yo tomábamos un café de cortesía al salir del trabajo. No suele ocurrir, a ella normalmente la recoge puntual su flamante marido Jorge y se marchan los dos en el mega Mercedes que ella le regaló por su último aniversario normalmente yo me voy a casa en metro.
Uff me encanta ir en metro a la vuelta del trabajo, hombres hartos de pantallas de ordenador, de jefes tiranos, de clientes amargados, siempre soñando como podría ser su vida si abandonaran todo lo que tienen y buscaran aquello que quieren, me miran con lascivia, me encanta que me miren así, que me deseen con la mirada, que sus vergas reaccionen cuando mi boca se abre y mi lengua refresca mis labios…de todos modos ahora no los echo de menos, el olor a sexo caliente de Marta me inunda los sentidos.

 

Marta y Jorge son una pareja de revista, altos, guapos, delgados, perfectamente conjuntados y todo lo estirados que se supone que son estas parejas bip, pero tienen algo, un punto morboso que me atrae y me pone caliente al imaginar como deben follarse por las noches. Los imagino retozando entre sábanas de seda revueltas, sudorosos y rendidos a los placeres del sexo, vitales, hambrientos, cargados de lujuria, por eso me sorprende tanto la confesión que me hace Marta.

 

-Tengo problemas en la cama con Jorge

 

A punto estuve de tirarme el café encima al escuchar lo que decía. Guardé silencio e intenté no imaginarme ninguna situación de ambos follando, ¡JA! que lo intente no quiere decir que lo consiga.

 

Ella seguía en silencio.

 

Yo no podía creer que aquella pareja de guapos Danone, tuviese algún tipo de problema y menos que ninguno, uno de cama. Las imágenes de Marta chupando el pene de Jorge sin que este tuviese ninguna reacción se solapaban con las de Jorge penetrando a Marta por la retaguardia mientras que esta leía un libro, ambas imágenes muy alejadas de mis fantasías eróticas con ellos.

 

-¿No dices nada Pandora?

 

-Uff, yo escucho todo lo que quieras pero no sé que decirte

 

-Si te lo cuento es porque sé como eres, sé lo que es el sexo para ti, te he estado observando, te gusta cazar, te gustan los juegos, no tienes muchos prejuicios, ¿me equivoco?

 

De repente toda la situación se me tornó una trampa, ¿quien era la víctima ahora? ¿Qué pretendía con destapar mis cartas?

 

-No tengo nada que explicarte, si un caso eres tú la que tienes un problema así que déjame a mí al margen.

 

-Oh, por favor Pandora, no te ofendas, no es nuestra intención que te pongas a la defensiva, simplemente queremos que nos ayudes y no conocemos a nadie como tú- suplicaba Marta cogiéndome del brazo a la vez que yo me estaba levantando para irme de allí, algo en la frase llamó mi atención.

 

-¿Nuestra? A ver Marta, ¿de que me estás hablando?-le pregunté mirándole fijamente a los ojos

 

-Te hablo de Jorge y de mí, tenemos un problema y queremos que tú nos ayudes a resolverlo, no te vayas, deja que te expliquemos-en ese momento se abrió la puerta entrando Jorge en la cafetería y se dirigió donde estábamos nosotras.

 

Joder! Que bueno que estaba! Acercó sus labios a Marta que lo esperaba con un beso en los suyos, su complicidad quedo por entero al descubierto.
A mi me dedicó un simple Hola! Que no acabó de convencerme.

 

- ¿Qué pasa Jorge? ¿A mi no me vas a dar un beso también?

 

Un poco aturdido miró a Marta como si le pidiese permiso para besarme del mismo modo que había hecho con ella.
Marta respondió con una gran sonrisa.
En el momento del acercamiento supe colocar mi mano sobre la rodilla y al acercarse a darme el reclamado beso no pudo evitar rozarme con su entrepierna, descubrí su verga enhiesta luchando por salir de sus pantalones de pinzas planchados con ralla.

 

-No parece que tenga ningún problema, Marta y creo que a ti tampoco te pasa nada, ¿qué es lo que buscáis exactamente?¿?

 

-Los dos estamos sanos, a los dos nos gusta el sexo, pero desde hace ya unos meses cada vez que lo intentamos… nada, no surge nada, los dos estamos cachondos, su verga tiesa, mi coño chorreando pero es ponernos a la acción y todo se viene abajo.

 

-Marta no quiero ofenderos este es un tema muy privado y no sé que queréis que haga yo.

 

-Si no nos equivocamos a ti te gusta el sexo, mucho, incluso más que a nosotros, te hemos imaginado cientos de veces follando, nos pones calientes a los dos, sabemos que eres una maestra, conocemos a algunos de tus amantes y nadie dice nada explícito pero su mirada al hablar de ti cambia y se vuelven más seductores, más sexuales, es como si recordaran una follada contigo y quisieran rememorarla en ese mismo instante.
Queremos eso, que nos enseñes a follar, que hagas que entre nosotros las cosas no se vuelvan monótonas y aburridas, queremos follar hasta no tener fuerzas, que en nuestra casa se respire sexo por todas partes, queremos alimentarnos de sexo, queremos vivir para el sexo.

 

No me lo pensé.

-¿Estáis dispuestos a todo?¿No cuestionaréis nada de lo que os proponga?

-No, nos ponemos en tus manos desde ahora mismo, los límites los pones tú- contestó Jorge decidido.

Y así empezó una relación que todavía continúa, porque ya se dice, nunca se sabe suficiente…

 

Fuente: cosasdepandora.blogspot.com

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La preciosa protagonista de este video PORNO es la pornostar Olivia La Roche . La preciosa modelo XXX disfruta de dos pollas, que la hacen una doble penetración muy intensa , previa preparación de su culito mediante la inserción de una consolador negro…

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El Juego de la Perversión

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